viernes, 16 de marzo de 2012

EL POLLO MIKE


La mañana del 10 de septiembre de 1945 no iba a ser una mañana cualquiera para Lloyd Olsen. Algo ocurrió en la localidad de Fruita, que cambiaría la vida de sus 6.400 habitantes.


 


Érase una vez un pollo, de estos que presumen de cresta para ligar con las titis, que vivía plácidamente en una granja en Fruita, Colorado. La típica granja en la que el suelo es de paja, el Sol entra por los espacios que hay entre las tablas de madera, con un perro durmiendo frente a la puerta, en la que los animales viven al estilo de una Comuna... Pues en un paraíso animal como este,  Lloyd Olsen decidió, como todo buen dictador, que había que matar a algún pollo para sembrar el miedo ente sus súbditos y así estos le respetarían poniendo más huevos.

La suerte cayó en Mike, un joven pollo que había emigrado hacía ya un par de años de las tierras sureñas en busca de trabajo. Su cabeza rodó bajo el hacha de su criador y verdugo. Pero ocurrió lo inesperado. Y se obró el milagro.


Al día siguiente, cuando Lloyd se disponía recoger el cadáver del inocente, y ya convertido en héroe entre los habitantes de la granja, vio que Mike andaba en círculo por la granja. Casi quedándose sin respiración ante semajente prodigio, decidió darle una segunda oportunidad. Empezó a cuidar a Mike, dándole de comer una mezcla de leche y agua a través de un gotero; proporcionándole también pequeños granos de maíz
 
«A la mañana siguiente mi abuelo volvió al corral y se quedó maravillado. Estaba vivo. Comprendió que tenía más valor así que en una olla, y comenzó a alimentarlo y darle de beber con una pipeta», relata Troy Waters, nieto del dueño del pollo. Como muchos pensaron que se trataba de un fraude, el dueño llevó al pájaro a laUniversidad de Utah en Salt Lake City para que confirmaran su autenticidad. La comunidad científica explicó que el hacha no alcanzó la vena yugular, dejando un oído y la mayor parte del tronco encefálico intacto. Por eso podía vivir, aunque no le daban mucho tiempo.

Mike agitaba sus plumas e incluso intentaba esconder lo poco que quedaba de su cabeza bajo el ala. También quiso piar aunque el único sonido que podía emitir era un leve gorjeo procedente de su esófago abierto. Había nacido una estrella. Revistas como Life o Time se hicieron eco de la increíble noticia, así que el ejemplo cundió y otros granjeros comenzaron a cortar cabezas a sus pollos para ver si ocurría lo mismo. El que más vivió fue uno llamado Lucky, pero no pasó de los 11 días.

Pero en marzo de 1947, mientras los Olsens volvían de una gira, Mike murió. Fue en una parada en un motel de Phoenix, Arizona, cuando Mike comenzó a asfixiarse en mitad de la noche. Podría haber sobrevivido, pero los Olsens  habían olvidado su comida y sus jeringas de limpieza. No había nada que hacer. El alma de Mike se apagaba y pasaba a mejor vida.  Nos dejaba uno de los personajes más destacados del siglo XX, y un ejemplo de superación que ha inspirado a muchos jóvenes, decididos a seguir viviendo ante cualquier adversidad. 

Desde 1999, cada tercer domingo de mayo, se celebra en Fruita, el día de Mike, el pollo sin cabeza.

jueves, 12 de enero de 2012

Una imagen vale más que mil palabras


No sé que se le pasaría por la cabeza a Michel Hazanavicius, un nostálgico del cine clásico, para crear casi dos horas de cine mudo en blanco y negro en un momento en el que el 3D arrasa allá donde va.   

The Artist es, como cita un crítico de cine, una melancólica carta de amor al séptimo arte filmada en blanco y negro que reconstruye la época en que el sonido acabó con el cine mudo de Hollywood. El romance entre George Valentin, un aclamado actor de cine mudo, y Peppy Miller, quien salta a la fama cuando comienza el cine sonoro, a la vez que Valentin desaparece de escena al no tener voz, a finales de los años 20', es la historia que arrasará en la próxima gala de los Oscar.

Jamás imaginé que podría ir al cine a ver películas mudas y en blanco y negro. Los espectadores sí que nos quedamos mudos, mudos ante el sorpresón que miramos encantados sin parpadear en ningún instante  ¡Vaya pedazo de homenaje al cine clásico! Fueron 100 minutos viviendo en los años treinta, como estar recuperando algo del pasado que deseamos que de vez en cuando surja en el presente. Porque nos encanta el pasado.


Se nota en todo momento su inspiración en maestros como Hitchcock, Chaplin, Orson Welles, Lubitsch (Angel), Murnau y Billy Wilder (Con faldas y a lo loco), para producir en el espectador   constantes sensaciones de emoción, sorpresa, suspense, miedo y admiración. Por ejemplo, para plasmar el deterioro de la relación matrimonial entre George Valentin (el protagonista) y su esposa; el director utiliza varios planos consecutivos de ambos comiendo, viéndose como se ignoran cada vez más. La misma escena que protagoniza Orson Welles con su esposa en Cidadano Kane. Hay muchas semejanzas, Peppy Miller recuerda a actrices como Pola Negri, Gloria Swanson o Marlène Dietrich, y Valentin recuerda a Rodolfo Valentino o Douglas Fairbanks.  
Y la trama de The Artist recuerda a Singing in the Rain y a Sunset Boulevard. ratan de la transición del cine mudo al sonoro y de cómo reacciona su gente con los cambios.
Homenajea esa magia que destilaban las películas que veían nuestros abuelos. Única y auténtica, detallista hasta el final, donde todo fluye con inteligencia, gracia y sentimiento. Pero sobre todo detallista, como vemos en los carteles que anuncian las películas de Peppy Miller, esos carteles que se venden ahora en forma de postal en tiendas de decoración; la escena en la que Valentin copia los movimientos de pies de Miller tras el decorado, el lunar que le dibuja él a ella, la decoración de las casas, o por ejemplo, en la escena comentada antes entre Valentin y su esposa, detrás de ella hay dos figurillas y en cada plano en el que ella está vestida de forma distinta, esas figurillas se van distanciando; es genial también la escena en la que él se enfada al descubrir cierta cosa que no diré... y cómo el director juega con la figurilla de los monos... No sé, son cosas muy simples con las que Hazanavicius juega mucho y consigue sacar mucho jugo.

A diferencia del resto de películas del momento, en la que puedes quedarte dormido algún instante o en la que no hace falta verla entera para entenderla, The Artist  tiene constantemente al espectador enganchado a la pantalla, por su ritmo,  su humor, la expresividad de los personajes (labios y miradas), los movimientos, los planos, la excelente fotografía de Guillaume Schiffman y la música de Ludovic Bource.  Pero también por la brillante interpretación protagonizada por, en primer lugar, Uggy, el perrito del protagonista, ¡vaya actorazo!, Jean Dujardin -quien da vida a un actor de éxito llamado George Valentin (inspirado en Rodolfo Valentino), el cual verá comenzar su decadencia con la llegada del sonoro- y Bérénice Bejo (esposa del director)-quien encarna a la joven aspirante a actriz Peppy Miller y logrará su sueño comenzando desde lo más bajo-. El cruce entre ambos causa una historia de amor en una época convulsa para muchos, cuando se hunde la bolsa en 1929. Además aparecen veteranos como John Goodman, Penelope Ann Miller, James Crowell y Malcolm McDowell.
     



De izquierda a derecha, Michel Hazanavicius, Missy Pyle, Bérénice Bejo y Jean Dujardin, enel festival de Cannes donde se llevaron el galardón al mejor actor (Jean Duajardin). También ha ganado el premio del público en el Festival de San Sebastián, el de Hampton y el de Sevilla; el premio a la mejor película y mejor director en el Círculo de Críticos de Nueva York, además de más de 25 nominacones en distintos festivales.
 
The Artist triunfa porque el cine mudo garantiza una participación extraordinaria del espectador, como dice el director, y porque tiene algo que el público anhela tanto en los festivales como en los multicines: una historia realmente buena y bonita, como cita Peter Bradshaw, en su crítica en The Guardian.

Haceros un favor e id a verla cuanto antes.



sábado, 31 de diciembre de 2011

2012, el año de las reformas


Último día. Los 365 días más impresionantes que he vivido. Un ritmo frenético de acontecimientos llenos de intensidad, tensión y emoción que han marcado el inicio de cambios trascendentes en numerosas regiones del planeta.

África y Europa como grandes protagonistas.  El año en que la crisis cumplió mayoría de edad (¡Y todavía queda!). El año de Merkel. El año de los indignados, las revoluciones africanas y la JMJ madrileña. Un año en el que se ha puesto a prueba los medios de comunicación y los avances tecnológicos. Un año muy bélico y sangriento, pero también muy esperanzador, en el que muchos hemos vivido unas primeras experiencias inolvidables.

Solo hay que ver los análisis, resumenes, crónicas y vídeos que hacen los distintos periódicos aglomerando los principales acontecimientos. Pero, ¿por qué ha sido tan impresionante? ¿Quiénes y qué han sido los protagonistas? ¿Cuáles son las claves del 2011? ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo lo recordaremos?

Todo lo ocurrido sigue teniendo todavía protagonismo en las portadas de los periódicos, son palabras en la radio, imágenes en la televisión... ¡Todavía! El tema está en la constancia de los cambios, en ese ritmo que nos tenía en vilo a todas horas. Puede ser, que esté ahí la gracia del asunto. No ha sido un año de transformaciones superficiales o aparentes, sino de situaciones profundas y significativas. Acciones y eventos proyectados a largo plazo, muy duraderos cuya evolución dinámica ha marcado un antes y un después, y cuyos frutos serán desvelados en el 2012. Y todo por la gravedad del momento que vivimos, esa crisis económica y política que no nos deja en paz.

Será por las redes sociales, por la relevancia del hecho, por la cantidad de información visual (hemos podido ver en directo el terremoto de Japón, cómo apresaban a Gadafi, varias bodas, cómo la policia cargaba contra los indignados...) pero sobre todo porque se ha vivido con mucha intensidad, siendo testigos de hechos que han evolucionado formando cadenas de efecto dominó que han ido globalizando cada evento.

Por otro lado, como me decía un amigo: "Personalmente, ha sido un año más, he tenido el mismo horario de trabajo, he cobrado lo mismo, he seguido haciendo lo de cada año..." Puede que me esté flipando un poco mucho diciendo que este año ha sido espectacular y tal, pero de verdad que creo que ha sido un gran año.

Se puede titular de mil formas: El año de las protestas, el año de las revoluciones árabes, el año de los recortes, el año de la crisis europea, el año de los 5 millones de parados, el año del principio del fin de ETA, el año en el que el PSOE se hundió, el año de los desastres (Japón, Lorca, el Huracán Irene, El Hierro...), el año de de la boda de la duquesa de Alba, el año de la Ley Antitabaco y la crisis del Pepino, el año en el que llegamos a los 7.000 millones de habitantes, etc.

Pero lo que pasó, pasó ¿Qué esperáis del nuevo año?



























PERO...







sábado, 5 de noviembre de 2011

¿Cómo comunicar la Fe?


 A las diez de la mañana se han abierto las puertas de la Facultad de Comunicación en la Universidad de Navarra donde se está celebrando la Jornada de la comunicación de la fe en la opinión pública. 

Centrándome en la conferencia de Juan Manuel Mora, vicerrector de la comunicación de la universidad, me ha parecido una exposición clara y positiva de cómo debe transmitir el cristiano la alegría de la fe.

Con estas palabras ha introducido J. M. Mora su exposición: “La comunicación de la fe es una cuestión antigua, presente en los dos mil años de vida de la comunidad cristiana, que siempre se ha considerado mensajera de una noticia que le ha sido revelada y es digna de ser comunicada. Pero es también una cuestión de candente actualidad. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI, los Papas no han dejado de señalar la necesidad de mejorar la comunicación la fe”.

Somos portadores de una buena noticia, que se ha manifestado desde hace dos mil años en el arte, las universidades, la familia y diversos ámbitos. ¿Por qué los emperadores romanos perseguían a los cristianos? ¿Qué hacían para ser echados a los leones? ¿Es que se expresaban mal? Ellos, básicamente se dedicaban a amar a los demás. Así se comunicaban, en medio de una sociedad corrupta y hedonista, ellos comunicaban su mensaje mediante la caridad y siendo positivos. Era una comunicación impactante, por eso cada vez había más cristianos. Muchos fueron mártires, pero lo que está claro es que todos tenían gran entusiasmo para comunicar un mensaje antiguo y nuevo. Y hoy en día, se requiere una nueva evangelización dado que nuestra sociedad es cristiana, la cultura europea se llama cristiana, pero hemos perdido la memoria. Y para recordar de nuevo, no podemos volver a comunicar como la primera vez. Hay que suscitar una nueva curiosidad.

Y dice J. M. Mora: “Ante la sociedad democrática, relativista, compleja y con una jerarquía de valores contraria a la que proponemos, se necesita un nuevo ardor, método y expresión para poder comunicar la fe”.

¿Esto es posible? ¿Realmente es posible comunicar la fe ante tanta ignorancia religiosa, ante la histórica secularización de la sociedad, ante tanta intolerancia y violencia laicista? ¿O es demasiado quijotesco?

La respuesta es un sí enorme. Como hizo Miguel Ángel, con veinticinco años, esculpiendo la Pietà, buscando comunicar una idea, una esencia. El joven italiano supo sintetizar forma y fondo en una obra maestra.  Así hay que comunicar.

Para esto, J. M. Mora propone diez claves para comunicar la fe en cuanto al mensaje, la persona y el modo:

            En cuanto al mensaje, ante todo tiene que ser un mensaje positivo. Las audiencias captan las malas noticias y las críticas. Pero la gente secunda proyectos positivos. Es un sí al hombre, a la vida, a la solidaridad, a la ecología, a las virtudes y a la libertad. Debemos aprender a reformular lo negativo en positivo. En vez de hablar sobre los puntos en los que estamos desacuerdo, ¿por qué no exponemos los puntos en los que estamos de acuerdo y potenciamos ideas afirmativas? Enciende una lumbre y deja de maldecir la oscuridad.

En segundo lugar, que sea un mensaje relevante, significativo, una iluminación. No es discutir para vencer, sino, dialogar para convencer desinteresadamente.

Tercero, comunicar una idea clara. Tengamos en cuenta que la comunicación no es lo que explicamos sino como nos entienden los demás. Usemos palabras transparentes y no opacas, hagamos uso de la buena retórica, de una publicidad concreta. A veces, una buena metáfora es más eficaz que diez minutos de sermón.

            Relativo a la persona, el cristiano que comunica debe tener credibilidad. En vez mostrar nuestra propia credibilidad, hacer creíble el mensaje cristiano, mostrando integridad moral y desinterés. Ser auténticos.

Por otro lado, mostrar empatía. Sin ofender. Cuando comuniquemos la fe en la opinión pública hay que tener en cuenta la situación emocional en la que se encuentran las personas. Deshagámonos de la comunicación fría, juzgadora y excluyente para dar paso a una comunicación sensible que haga entrar en calor a los demás. La iglesia no es policía, es enfermera. 

Cortesía. Necesaria ante la proliferación de una comunicación de gallinero, en la que todos se insultan, mienten y juzgan a los demás. Desmarquémonos y seamos amables porque caballero es al que le dan la razón y al que le llevan la contraria.

            Haciendo referencia al modo, la séptima clave se llama profesionalidad. Ser inteligentes y no ingenuos, y saber comunicar teniendo en cuenta los distintos enfoques con los que se ve la fe. Todos los humanos comunicamos, y el cristiano debe esforzarse por conocer y amar la fe y la forma de comunicarla. 

El segundo principio sobre el modo es la transversalidad. Por ejemplo, en Italia los católicos no plantean su acción pública poniendo su esperanza en un partido. Saben por experiencia que lo importante no es que una formación  política incorpore a su programa la doctrina social cristiana, sino que esos valores se hagan presentes en todos los partidos, de modo transversal.

Finalmente, gradualidad. Seamos pacientes. Al comunicar la fe, no tengamos prisa, como si de un jardín se tratase, donde las flores crecen lentamente, regándolas día a día.

A todos estos principios, le sumamos el punto clave: la caridad. Un cristiano que quiera comunicar su fe debe reflejar alegría, como los cristianos de la antigua Roma, sonriendo, tendiendo siempre la mano, tolerando y respetando.

sábado, 15 de octubre de 2011

Mi barba no tiene tres pelos


Contigo me hice más fuerte, aumentaste mi autoestima y ya nunca estuve solo. Me dices que te cuide, pero no puedo invertir mucho tiempo en ti... Además últimamente estás siendo muy criticada, ¿puedes hacer algo? Podrías crecer pelirroja o liberar cuatro canas, ahí brillando en medio de la oscuridad, pero entonces todos se rallarían como si no hubieran visto nunca un pelo gris ¿Y si te instalas más arriba, por las mejillas? Es que me da la sensación de que pasas de mi, que vas a tu rollo y no sé si te das cuenta de que aquí, el que sufre soy yo, el que recibe las críticas soy yo; no te imaginas lo que es ir cada día a clase y ver la preocupación de tantos por ti, te aman y te odian, pero yo siempre te defiendo. Cuando me dicen que por qué no me corto la barba yo les pregunto que por qué no se cortan ellos la… Y a veces hasta me tengo que inventar el origen de tu aparición estelar en mi mentón hace ya meses, ¿te acuerdas? Todo empezó por una apuesta, que claramente, ganamos.

He pensado que, a partir de ahora, si se meten contigo, les soltaré ese rollo que me contaste hace dos meses sobre la historia de tu familia. De cómo os usaban hace más de cinco mil años para manifestar la soberanía y sabiduría de no sé quién ¿Y los espartanos? Siempre te cayeron mal, porque os dejaban crecer y os trenzaban para ir de machotes. Prefieres más la vida de tus primos de la India, donde crecen libremente, sin recortes, sin jabón… Pero sin duda, tu época favorita es la de los idílicos años sesenta y setenta, cuando disteis la vuelta al mundo a todo color. También pasasteis por malos momentos, sobre todo cuando en los años ochenta los tíos se amariconaron y salió al mercado la Gillete Match 3 Turbo Fusion Explorer con microondas y karaoke. 

Pero en general, siempre me lo recuerdas, habéis tenido una buena vida. El mundo os ha dado mucho protagonismo, estuvisteis en los grandes acontecimientos mundanos y los grandes personajes de la historia os han llevado con dignidad.

Ten en cuenta que solo me tienes a mi, que como tú, somos incomprendidos por ellos. No nos entienden, y mira que hablo en su lengua, aunque a veces se ríen de mi acento. Pero la verdad es que estoy orgulloso de llevarte conmigo. Te prometo que te tendré más en cuenta, ¿ok? Y sí, mañana retiraré definitivamente la bolsa con cuchillas de afeitar de la estantería, que lleva ahí meses con una leve capa de polvo. 

Gracias por no esconderte cuando más te he necesitado. Ahora toca seguir así, como los grandes barbudos de la historia. Que se enteren de que mi barba no tiene tres pelos.

 Sócrates

 Jesucristo

 Carlomagno

 Santa Claus

 Shakespeare

 Bécquer

 Lincoln

 Darwin

 Che Guevara

 Cat Estevens

Zach Galifianakis