sábado, 23 de julio de 2011

La mode et des apparences

Reflexionar sobre la moda es reflexionar sobre el ornato egocéntrico, pero lícito, de cada uno. Intervienen en esta reflexión el adorno, la compostura, lo efímero y en definitiva, la apariencia. ¿Por qué unos se compran un Lacoste y otros compran uno falso en el mercadillo, o por qué unos se compran unas Rayban y otros compran baratas copias al topmanta? ¿Por la calidad, el poder adquisitivo, por la estética… o para parecer alguien fashion y molón? Todos hemos sido y somos de vez en cuando fashion victims porque es inevitable. Nuestra sociedad materialista valora demasiado lo efímero y lo importante no es quién eres, sino qué tienes. Por eso nos ocultamos, queriendo o sin querer, vistiendo ropa llamativa.
Atención a lo que dice  Rocío Mier y Virginia Aspe en su artículo sobre las apariencias: “Hoy, el lenguaje es poético. Es decir, hay una tendencia actual a conocer desde la sola apariencia y las emociones. Se prefiere lo misterioso y subjetivo; lo oculto, pero manifestado por una apariencia que remite a algo más”. Por ejemplo, los hippies,  un movimiento cuya apariencia remitía a sus principios.
La clave del misterio es la que hace a la moda una paradoja. Sirve para diferenciarse del resto, pero a la vez es un acuerdo común, luego, la diferencia es individual, el consenso, universal. Fantástico. Pero pongámonos serios ¿Por qué cada vez vemos a más gente vistiendo de una forma pintoresca o estrafalaria? ¿Será por nuestra sociedad de consumo? ¿Los complejos de inferioridad o la baja autoestima? ¿Por gusto a la elegancia? Sea por lo que sea, siempre está ahí lo que el antropólogo Lipovetsky llama la magia de las apariencias, esa renovación de las formas con un valor mundano, una forma específica del cambio social. Curioso y divertido es intentar descubrir las conexiones entre la dimensión estética y el ser de una persona. El color de un vestido, su valor sensual, el tipo de tejido... Representan algo. Y es que la moda es una re-presentación, por eso supone experiencias pasadas, porque manifiesta la sensibilidad del hombre en el tiempo.
Concluyendo, la moda es siempre una apariencia que manifiesta o desvela algo. Así, crear la moda y vestirse, es un arte, un arte espiritual.


Anexo:



- El Imperio de lo Efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas, Gilles Lipovetsky, 1987.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario